A caballo entre la cultura centroeuropea y mediterránea, Trieste ha sido siempre una ciudad muy fascinante. Una de sus
características más importantes es sin duda su posición geográfica que la convierte en una especie de puente ideal hacia el
este europeo, y otra de ellas es la presencia de importantes instituciones culturales como el "Area de investigación" y el
"Centro internacional de Física teórica" que hacen de ella un polo científico de gran importancia a nivel europeo.
Rica en museos y obras de arte, Trieste es famosa por su vocación cosmopolita y por su atmósfera literaria. En sus cafés
(Tommaseo, degli Specchi, San Marco) se reúnen los intelectuales y en sus calles se suceden los palacios neoclásicos que le
confieren el aspecto y la imagen de una importante ciudad centroeuropea.
El monte, con su castillo, constituye el núcleo más antiguo de "Tergeste". Habitado desde la prehistoria, se convirtió en una
colonia romana en el primer siglo antes de Jesús Cristo. Fue después Bizantina y luego dominada por los Francos, pero con el
crecer de la potencia veneciana luchó en contra de ella paro no ser absorbida. La dominación habsburga en el siglo XV,
favoreció su desarrollo como centro comercial y cruce de pueblos y culturas diferentes (italiana, alemana, eslava).
En el 800, el nacimiento de las obras de San Marco y San Rocco, marcaron el momento de mayor progreso de la industria
astillera naval. Crearon un fuerte empujón en la economía de la ciudad dando un impulso al desarrollo de iniciativas que
dejarían su huella en la historia. Basta mencionar la fundación, en 1831, de los Assicurazioni Generali y en 1836 del Lloyd
Triestino, para darse cuenta del fervor empresarial de ese periodo. En 1918 fue unida a Italia, y se convirtió en la capital
de Friuli-Venezia Giulia.
En el monte de San Justo que domina la ciudad, se levanta la catedral homónima. Esta fue construida a partir de la
reunificación de dos basílicas preexistentes y fue enriquecida con mosaicos del XI y del XIII siglo, mientras la única traza
del periodo imperial queda representada por las ruinas del Foro y del Teatro romanos. Son muy interesantes tanto el museo
local como los alrededores de la ciudad: en el promontorio rocoso del Carso que llega hasta el mar, se levanta el celebérrimo
castillo de Miramare, residencia veraniega de los Habsburgos, rodeado por un parque y un oasis marina del WWF.
La ciudad propone, a lo largo del año, interesantes manifestaciones. Entre las más clásicas, hay que mencionar en particular
el Festival Internacional de la Opereta (en Julio y Agosto) y la Barcolana (en Octubre), una de las regatas más espectaculares
de Europa, en la cual participan miles y miles de embarcaciones.